sábado, 30 de mayo de 2009

la grieta en el techo



estoy fregando los platos mientras pienso que un día de estos voy a quedar electrocutado de tanto andar descalzo por la cocina. espero no romper ningún plato hoy, los nervios y mis manos de trapo suelen jugarme malas pasadas.
suena el calentador algo viejo ya y el agua caliente circula. no es lo mismo aclarar la vajilla con agua fría que con agua caliente. no queda igual. la grasa no se va si no.
mi cuello me duele y lo hago crujir varias veces, el cansancio al final del día, el cercano sueño y el hastío tumban mi cabeza en un movimiento lento de cámara lenta y miro muy despacito hacia el techo de esta vieja casa. una grieta en el techo requiere toda mi atención haciendo que no note tu presencia, que no note que has llegado sigilosamente hasta mi espalda, que te has acercado muy muy cerquita de mi hasta que mi cabeza, en su caída hacia atrás ha sido parada por tu hombro, como la varita mágica para al desastre de acontecerse. noto el calor de tu cuerpo acercarse. noto el halo que me llega caliente, de un calor sutil y penetrante que nada tiene que ver con el agua que ahora cae sobre los platos y vasos sucios de la cena.
y yo me dejo caer hacia atrás hasta aparcar este trasto viejo de cuerpo en tu pecho.

habría puesto este vídeo de youtube pero no tiene embed

8 comentarios:

saül dijo...

¡Qué bien escribes, amigo!

BRILLI-BRILLI dijo...

Me dejas sin palabras,tus líneas son muy profundas.Hay grietas que se pueden arreglar..besos

Stultifer dijo...

Es como el juego de ¿Culo o codo?

Andrea dijo...

Qué bonito! Me ha encantado, sobre todo la última frase, dejarse caer vencido hacia atrás para apoyarse en el cuerpo amado. Me ha llegado, un beso fuerte.

Sufur dijo...

¡Precioso!

Pueblerino Cool dijo...

Ojalá nos taparan las grietas siempre así...

¡Un besote!

marqus dijo...

Conmovedor :) Un saludo

carlota. dijo...

Hay que masillar las grietas ...

Un beso