domingo, 18 de enero de 2009

ANACONDA

a veces, el miedo sube por mi clavícula izquierda, asciende por mi cuello y se susurra al oído.
viendo una serie de televisión, recién bajada, recién vista entera la primera temporada, me susurra en el penúltimo capítulo mi miedo, ese que tardaba ya en aparecer.
qué hacer para que desaparezca porque hoy un gánglio me parezca más hinchado, qué hacer ante estas ganas de vomitar que llevo teniendo todo el día, 
necesito descansar pero ya no sé cómo se hace. duermo bien, pero no me libero de la enfermedad que vuelve a enroscarse en mi y a extrangularme lentamente, mirándome a los ojos como las anacondas del amazonas.

14 comentarios:

Nacho Hevia dijo...

el miedo siempre viene y vuelve...
sólo deseo que esa anaconda no te estrangule el cuello, que te deje respirar, que te quiero vivo, que te estrangule el abdomen y vomites la mierda que todos llevamos dentro

Lobogrino dijo...

Gracias por compartirlo.
Un abrazo muy fuerte.
Sólo se me ocurre eso aunque sea una chorrada.
Perdona que entre en tu casa sin haberte pedido permiso.
Un abrazo.

Stanley Kowalski dijo...

La anaconda se va a morir, pero vos no. No bajés los brazos, mirá que somos muchos los que te tiramos nuestra mas pura energía para darte mas fuerza de la que vos tenés, que por cierto es mucha. Este es solo un tropezón, pero no te vas a caer, porque te vamos a ayudar.

Te quiero mucho.
Un beso enorme.

Sero dijo...

stan
no es para morirse, es la gripe que se abre paso
lobo
mi casa es tu casa :-) (topicazo pero mola decirlo)
nach
el péndulo hijo mío, el péndulo

Lúa dijo...

el miedo es libre; no se puede controlar, un besito.

Sero dijo...

lua
no estoy de acuerdo. el miedo se controla controlando la mente de uno. no es fácil, pero hay caminos

Stultifer dijo...

Bolsos y zapatos. Buenísimos.

Lucía dijo...

Pasará... eres fuerte y valiente, así que no te dejes vencer por ellos.

Un besote

Sero dijo...

ya me encuentro algo mejor, menos paranoia, mucho dormir, mejor

AntWaters Daza dijo...

El miedo; "miedo desnudo emerge del bosque"; un bosque húmedo.... Eso, entre comillas, es de un poema de Agatha Chrisite que me viene siempre que pienso en el miedo. Desde luego, yo no sé cómo combatirlo... con Jorge; pero uno ha de enfrentarse a él solico... o no; qué sé yo.

Besos adelgaza gánglios

BRILLI-BRILLI dijo...

Brilli brilli, como enfermero te dá muchos ánimos para enfrentarte a tus miedos,espera que busque en farmacología si hay algo para eso....jeje,creo que no...pero te doy un beso

Mar dijo...

Hola guapo!!

me gustaria que leyeras este enlace que te paso, puede que no te sirva de nada, pero tambien puede ser que si, ahi te lo dejo.

http://www.esferasdeluz.es/perdon.htm

Me alegro ke ya estes mejor ;)

Besitossssssssss

Lobogrino dijo...

Muchísimas gracias por abrirme tus puertas.
Es cierto: el miedo no puede controlarse...o sí...
Desde hace unas semanas un miedo imenso a "otro bichito" me atenaza impidiéndome descansar como debiera.
Hace un par de días "accidentalmente" llegó a mis oídos por milésima vez una canción de mi amigo Juan Pardo (sí, aún existe...).
Se titula: "Vive sin miedo".
Me ayuda cuando el miedo me paraliza.
Esa y otra que se titula: "Para empezar a vivir".
Perdona el rollo.
Un abrazo.

Anuman_70 dijo...

El miedo, es un mecanismo de seguridad de nuestro cuerpo para protegernos. Pero eso no quiere decir que debamos constantemente seguir sus indicaciones. Hemos de ser conscientes de que debemos ser nosotros quién lo controle a él y no del revés.

Para mí, hay dos conceptos de miedo:

1º Miedo, miedo. Es cuando la gente siente que debe estar alerta ante un peligro, pero nunca por encima de lo que representa el ser humano. Es decir: Si una persona razonable, cree que tiene que cumplir en algo, como por ejemplo, decir la verdad o salvar la vida a alguien, lo hará pese al peligro o el miedo si cree que sus convicciones humanas son las correctas.

2º Cobardía. La persona cobarde, deja de hacer muchas cosas importantes con tal de proteger su integridad física y seguir lo que le marca su miedo. No nos podemos fiar de ella, porque nunca hará lo que debe si cree que se va a ver perjudicada.