jueves, 16 de octubre de 2008

TODO EMPEZÓ CON UN HORMIGUEO

Todo empezó con un hormigueo, en el pie, en la planta del pie, hacia la izquierda, desde el dedo pequeño. Pensé que había hecho demasiado deporte y me había lastimado. Creí haber forzado la máquina. Desde que sé que soy seropositivo he cambiado algunos hábitos y mi amor odio por el gimnasio se ha transformado en fatalidad del destino que asumo si no quiero verme con un cuerpo enfermo de aquí a unos años.

El hormigueo se hacía sentir por la noche cuando acostado de lado, en el último intento desesperado del día de succionar algo de cariño, rozaba mis pies, el uno contra el otro jugando con el puente de ambos. Los puentes, pensé, también hacen el amor. El sueño tardaba en llegar y las hormigas volvían a pasear por mi pie izquierdo, ¿será el deseo que me persigue?.

Durante el día en mi nuevo trabajo no me daba cuenta de si sucedía o no y era a la noche a lo que debía esperar, a mis sábanas frescas y solitarias para hacer la prueba. Y el hormigueo volvía.

 

Bastaron unos días de ausencia para que la sensación se evaporara y que claramente no quedara más que un vago recuerdo. Fue entonces cuando, viendo una película en el cine, las vi llegar, poco a poco, por entre los sillones, bajando por mi cuello, llegando a mi antebrazo y mi mano, siempre por la izquierda, arriba y abajo, arriba y abajo. No era una enfermedad oportunista, no era un daño en la columna, ni un pinzamiento, ni un… maldita sea. La sensación seguía y seguía.

El tiempo lo cura todo, y si no lo cura hace que uno se acostumbre. La sensación quedó repartida entre mi antebrazo, mi mano y mi pie izquierdos todos ellos. Procuraba no prestarle demasiada atención de manera que la convivencia de todas ellas conmigo no marcara mi existencia y en cierta forma se anularan y lentamente se desvanecieran.

 

Una noche de alcohol y pesadillas, de mucho sudor y algo de fiebre aparecieron de nuevo. Esta vez bajaron por el cuello a lo largo de todo el brazo hasta la mano, el costado y no tardó en conectar con la pierna y ya por fin con todo mi pie. Mi lado izquierdo se había convertido en el camino de las hormigas que me asustaban, que casi lograba ver e intentaba sacudirme de encima, cayendo continuamente en mi cama y volviendo a incorporarse subiendo de nuevo hacia mi.

De pronto lo entendí todo. La parte izquierda de mi cuerpo se rebelaba contra el enemigo que permanecía aún latente. Noté la vibración sacudir en mi centro, en mi garganta, en mi pecho, en mi estómago y en mis genitales. Volcarme hacia el otro lado no hizo más que agravar la situación. Mi cuerpo entero vibraba de izquierda a derecha.

Imaginé que luchaba, que ganaba territorio, o lo soñé o lo deseé.

Lo cierto es que minutos más tarde me hallaba en la bañera llena de agua tibia, con los dedos de los pies mal sajados con la maquinilla de afeitar, con unas cuchillas que subieron por la pierna, el costado, el brazo y el cuello, esta vez derechos, para expulsar al que vino para quedarse, para que la morada estuviese restituida y el antiguo dios pudiera volver a este cuerpo. Mientras, el agua se teñía de un rojo precioso y yo tenía sueño, mucho sueño.

11 comentarios:

Gahetera dijo...

Niño, verás como al final todo se queda en una pesadilla. Nada más. Así ha sucedido con TODOS mis amigos. Y son unos cuantos con la bicha.

Sero dijo...

escribí unos textos algo suicidas y bueno, llevo 6 meses con la bicha. estoy levantando lo que nerón quemó y uno tarda un rato.
de todas formas tengo guardadas más cositas como un cómic y eso es gracioso jejeje. ya lo verás.
bueno, con tu blog me echo unas risas... ME ENCANTA

frantic dijo...

Abrir este blog para expresar lo que sientes, es el primer paso para levantar la cabeza.

Me gusta lo que escribes, espero seguir leyéndote.

Un saludo.

Sero dijo...

a veces, lo que sentimos no puede ser contado a tus seres más queridos por el daño que temes causar. para que en un futuro ellos puedan saber qué sentía, cómo y cuándo, son estas líneas.
mientras tanto son los extraños que se acercan mis amigos y con ellos comparto mi vuelta a una vida feliz

Carlitos dijo...

vaya, que texto más deprimente y oscuro, al mismo tiempo interesante y, espero, que de ficción.

Me gusta lo que escribes y hacer un blog para desahogarse ayuda mucho para aclarar ciertos pensamientos perdidos en nuestra mente.

Espero que cuentes que es eso que tanto daño causaría a tus familiares y que tanto te atemoriza.

Te seguiré leyendo! un saludo!

Sero dijo...

gracias carlitos por tu blog tan divertido. espero no ser siempre tan oscuro.
mi vih no es ficticio. creo que me infecté en febrero y lo supe en abril. ha ido tan rápido que ya necesito medicarme. y ahora toca el seguir adelante.
un beso grande

Carlitos dijo...

Acabo de leer tu contestación y siento mucho lo del VIH. Tendría que informarme más sobre ese tema, todos tendríamos que estar más informados. Siempre pensamos que no nos va a tocar a nosotros, nos vemos como fuera y alejados de eso. Gracias a Dios que soy muy miedica para el sexo no seguro con gente que no conozco, aunque los calentones son peligrosos!

Bueno, un abrazo, te seguiré leyendo! :)

Sero dijo...

carlitos. yo tengo amigos seropositivos, tenía el miedo que tu tienes. un consejo y de mí lo puedes tomar. no te fíes nunca ni un pelo. preservativo siempre pero desde el pricipio. si no. te veo de novio conmigo jejejjje

shysh dijo...

Me gusta como cuentas tus cosas. Debe ser duro lo que estás pasando. Espero que escribir lo que sientes te ayude a mejorar el camino. Saludos.

tatojimi dijo...

La verdad es que por un momento, he creído que era real... porque la verdad me ha sobrecogido.

ES bueno escribir... sacas todas esas cosas que tienes dentro y que hacen daño.

Besos.
Muchos.

Sero dijo...

shysh
cada día lo más duro es diferente,
primero el impacto
luego qué consecuencias tiene a largo plazo
ahora sólo me preocupa que las pastillas me sienten bien. me duelen los riñones que no veas.
tatojimi
en la etiqueta pone ficción pero en los primeros meses los pensamientos suicidas eran terribles. sobre todo porque siempre he sido un tío muy vital y este derrotismo no me pega nada.